BALCANES 2010

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Después de una primera internada en Eslovenia en 2008, este año decidimos hacer una incursión a través de otros 3 paises balcánicos: Montenegro, Bosnia y Croacia.
Esta vez, dejamos las bicicletas en casa y nos optamos por el autobús como medio de trasporte. Solo 2 semanas de vacaciones, mal estado de forma y mucha montaña pesaron más que una simple mochila sobre nosotros,,,
Así pues, con las cuatro cosas básicas y un billete de ida y vuelta Barcelona-Dubrovnick (la opción más barata)llegamos nuestro primer destino con la intención de cruzar cuanto antes a Montenegro dejando la ciudad amurallada para la vuelta.

El único problema con empecinarnos en llegar el primer día Montenegro es que la combinación de avión + bus a la estación de Dubrovnick + bus hasta Kotor (http://es.wikipedia.org/wiki/Kotor) puede resultar cansada en una misma mañana.

Eso si, el pueblo a las orillas de la bahía es más que bonito. El hostal, Montenegro Hostel Kotor, (0038269039751), estaba muy bien situado, y las habitaciones (compartidas) pasaron la prueba del algodón, al igual que lo hizo el resto del pueblo, cerrado en su mayoría al tráfico y preprado 100% para el turismo lo cual si no siempre nos gusta se agradece ciando lo único que quieres es descansar el palizón de trayecto (y luego dicen que la bici es cansada). Pasamos un par de noches en Kotor viendo la fortificación, las murallas y una cantidad de iglesias católicas y ortodoxas (la de San Nicolas muy chula) innumerable. Tienen más iglesias que bares en España!

Sin nada realmente decidido, recogimos las cosas y compramos unos billetes de bus a Budva, sin duda el único error del viaja. Ciudad turística a más no poder con poco o nada que ofrecer a parte de playas llenas de amacas por las cuales hay que pagar 10 euros. Solo la ciudad antigua y las paraditas en el puerto (junto con las atracción de los karts) salvaron la papeleta. La naturaleza nos llamaba y despues de pasar la noche en uno de los dos camping decidimos adentrarnos un poco en la montaña para cruzar a Vilpazar, donde empezaría el periplo rural.

Y empezamos haciendo lo que más nos gusta en los viajes, improvisar. Llegamos a Virpazar en un taxi nada oficial, cuyos ruidos no inspiraban demasiada confianza. Dimos con un hostal muy acogedor, donde tuvimos la oportunidad de conocer a una pareja de ciclistas (un matrimonio de unos 50-60 años), que pedaleaban por Montenegro.
Virpazar la recuerdo por sus hermosas vistas al lago y su pescado ahumado (incomible, por mucho que me digan que solo se puede pescar en dos lugares del mundo). Y fueron sus hermosas vistas las que nos animaron a continuar un día de trayecto con la mochila a cuestas.
Llegamos a Stari Most, un pueblecito bastante bonito, aunque recuerdo mejor el trayecto (unas 4 horas por caminos de montaña no demasiado transitados algunos de ellos, con abuelita encantadora incluida).

Desde allí hicimos dedo hasta Podgorica, la capital, donde aprovechamos para descansar en un hotelito, ya que poco más se puede hacer por allí. Lo más destacado fue la amable invitación por parte del dueño de una pizzería que había vivido en Barcelona y hablaba un castellano casi perfecto, lo cual nos dió la oportunidad de averiguar más cosas de los montenegrinos.

Madrugon y bus fue lo que necesitamos para llegar al espectacular Durmitor, uno de los parques naturales que podemos encontrar en Montenegro. Situado al norte del país este ofrece muchísimas rutas a los amantes de la montaña. Nosotros nos decidimos por explorar la Cueva del hielo, una preciosidad (siempre he pensado que es un buen ejercicio para el ego, verse en la panza de estas majestuosas montañas).
Disfrutamos tres días espléndidos por aquellos parajes, incluso tuvimos la oportunidad de probar el tandem, y dormir en un camping muy acogedor (la hoguera nocturna era un buen sitio para conocer gente agradable y recopilar información para el viaje).

En este punto decidimos dar un giro a nuestro viaje. Estábamos muy cerquita de Sarajevo, y los montañeros hablaban maravillas, así que no lo pensamos dos veces y nos plantamos en una bella ciudad llena de mezquitas (en época de Ramadan), gente amable, y muchos bureks, según ellos los mejores de Bosnia (una especie de empanada rellena con queso, espinacas, carne...que cocinan al horno enrrollado en forma de espiral). Paseamos por el puente Franz Ferdinand, visitamos el cementerio, el centro histórico, museos y acabamos difrutando de vistas espectaculares de la ciudad al atardecer.


Ya quedaban pocos días y decidimos arrancar hacia Dubrovnik (juro volver al menos una vez más). Es una ciudad con un centro histórico precioso, aunque lo que me enamoró fueron las calas a 10 min (andando!) del centro que te permiten bañarte en aguas cristalinas. Nosotros nos hospedamos en el único camping que había en la ciudad (muy recomendable), desde el que puedes acceder en bus al centro y tienes acceso a la playa. Además alquilamos un tour en barca para visitar algunas de las islas cercanas a Dubrovnik (no es muy caro pero realmente no vale demasiado la pena).
Mmmmm definitivamente nos dejó buen sabor de boca.

Comida típica:

Burek
Una especie de empanadas de ojaldre con carne...ya estoy salivando!

Cevapici
Churrillos de Carne picada que se suelen servir con pan y cebolla.

Pita
Las pitas más típicas son las rellenas de patatas (que se llaman krompiruša), de espinacas (zeljanica), de queso (sirnica), de calabacín (tikvenica) y de carne (burek).

Tetarina
Ensalada Šopska (pronunciado shopska): es la ensalada básica en todos los Balcanes, aunque es originaria de Bulgaria. Contiene simplemente tomates, pepinos, un poco de pimientos amarillos o rojos, y mucho queso salado tipo feta que en Bosnia se llama Travnički sir (queso de Travnik, la ciudad donde lo producen). Normalmente se come sin aderezos, aunque a mi me gusta mucho más con aceite.

CONGELAHUESOS 2010.

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Casi un mes he tardado ena escribir estas líneas y creo que he hecho bien ya que así he tenido tiempo digerir lo que han sido 8 horas y pico de mil sensaciones y 3 días de frikismo ciclístico a tope y mucho más de la Quebrantahuesos 2010.

La verdad es que, más que estar bien físicamente, ese punto de frikismo es necesario para enrolarse lo que ha supuesto toda un reto y un buen sacrificio. Decir que has participado en la QH significa mucho más que un día de bicicleta: son domingos perdidos, dosis tremendas de paciencia por parte de los que te acompañan, dolores, es odiar a la bicicleta estática, subir wattios, bajar pulsaciones, podré , no podré, etc.

El caso es que sea como fuere a dos semanas de la cita ya estaba todo hecho y lo único que preocupaba eran los dolores de espalda pero unos masajes (gracias a la gente de Fisiologic) hicieron maravillas.

En cuanto a la logística, nada mejor que unos amigos con experiencia, furgoneta, amabilidad y una habitación de hotel libre (otro grandísimo agracedimiento a TM). De esta forma, el viernes a última (utimísima hora) llegábamos a Jaca para dormir 3 horitas antes de empezar a las 5:15h sin muy buenas sensaciones. Aunque cumplí con lo mínimo antes de empezar (bicicleta, casco y dorsal) los nervios me pudieron y cometí "pequeños" errores como no comprobar el freno de delante ni estirar lo suficiente.

De esta forma empezamos nuestra primera carrera cicloturista en el mejor lugar posible, con 7000 ciclistas alrededor (nunca habíamos rodado con más de 15...) y bien avisados del cuidado que hay que tener al principio de la carrera.

Cabe decir que inicialmente la salida fue buena, las sensaciones no tanto y el sol brillante, adjetivos que la caprichosa carrera se enncargó de cambiar de orden misma pocos kilómetros después, durante la subida al primer puerto, Somport. Nubarrones, gente dando la vuelta y yo encontrándome cada vez mejor.Pero si algo es cierto en una QH es que las las variables REALMENTE son variables.

A todo esto,los ciclistas abandonando y el inicio de la lluvia no nos animaba en exceso pero tampoco acabábamos de entender la razón hasta que empezamos a bajar el el primer puerto donde la realidad más cruda se nos presentó de forma aplastante y nos dijo: Váis a sufrir.Para ello nos preparó una receta compuesta frio, niebla, viento. ideales para congelar hasta el alma. Y por supuesto, una vez uno anda tierno, el toque secreto de la QH: El Marie Blanque.

"Paciencia, no fuerces, paciencia, tranquilo" fueron buenos autoconsejos que permitieron subir relativamente bien MB y afrontar los 28 km de Portalet con fuerzas suficientes para aguantar el sufrimiento que supone la posterior bajada: Efectivamente, los descenso y el frío hicieron mucho más daño que los cuatro ascensos. 2500 abandonos así lo afirman.

A pesar del tiempo y los nervios perdidos por los parones de los calambres ven la cima de Portalet veía la luz al final de túnel y solo Oz de Jaca me separaba de la victoria personal, pero los 3 km no fueron suficiente para que horas después celebráramos todos juntos nuestro debut en las carreras cicloturistas en este mítico escenario.